cuando un largo ritual precede una situación, este ritual se hace eterno, te provoca un evidente aumento de la adrenalina en las venas, que mágicamente nos vaticina un infinito goce de la tranquilidad. entonces te das cuenta que has terminado de hacerlo y sales a la calle, escuchando algo favorito, medianamente abrigado pues la noche te abraza con un manto agradable y mientras piensas en donde ir, ya estas caminando hacia donde quieres ir, eliges comúnmente un lugar alto (como para distanciarte de la realidad) y mientras las luces, bajo nuestros pies, se mueven de una formar totalmente planificada, respiras el verde calor del aire que logras capturar entre mis manos. Las luces aun continúan merodeandote, pero ya perdieron mi exclusiva atención, ahora las ganas son de compartir, y comparto, intercambiamos pareceres y aceptas promesas de extraños, enseñas lo esencial y te despides deseando paz. En fin, los buenos viajes siempre terminan en las vías, o por lo menos cerca…











los buenos viajes no deberian terminar, en verda, no terminan porque si se quedan en las vias siguen en el camino y de todas formas hay ke volver por algun lado o no ¿ajajja
hooo…incluso se pueden ir con algunos pasajeros de los vagones que recorren la vía.
gracias